Con una puesta en escena elegante y sobria, con luces que emulaban una cita íntima con el cantante, quien irrumpió en el escenario con su voz seductora característica al ritmo de Amor Amor, en armonía con sus cuatro bellas coristas, abrió el fuego en una noche inolvidable para todas las fanáticas que no escatimaron el gritos eufóricos cada vez que Julio les habló o las invitó a cantar.

“Hoy vengo a darles las gracias por tantos años. Los chilenos hablan con un acento bellísimo. Tengo 47 años -risas- y parece que tengo 73. Vivo para estar bien para ustedes, no hago nada de nada…qué tiempos!”

Tras unos minutos de bromear con el público, el ambiente cambió totalmente para interpretar el clásico “Caruso”, el que provocó un silencio y atención total, antesala perfecta para “Abrázame” y “Hey”, ambas coreadas a la perfección por las miles de señoras presentes, las mismas que sintieron subir la temperatura cuando el saxofonista de la banda se tomó el escenario para que “Careless Whisper” inundara de sensualidad el Movistar Arena. 

Adelantando lo que será su próximo disco, el que cuenta con importantes colaboraciones de artistas de la talla de Pablo Alborán, Eros Ramazzotti, Andrés Calamaro y otros, Julio interpretó “Amanecí”, para inmediatamente poner a todos de pie y a bailar con “El Bacalao”.

Es importante recalcar que los éxitos no pararon ningún momento, fue así como llegó el turno de “La Carretera”, y “Un Canto a Galicia”, canción que escribió para su padre cuando todavía Julio no superaba los veinte años. Durante todo el espectáculo el ídolo español mantuvo la interacción con el público, quienes no pararon de piropearlo y celebrar cada uno de sus comentarios. La atmósfera que había era realmente agradable y de total admiración.

Las anécdotas estuvieron presentes, cuando durante la interpretación de “Crazy”, un fanático gritó “Gol de Chile!”, lo que provocó la risa de Julio y los aplausos generalizados. No podía quedar el fútbol ausente durante la noche que la Selección Nacional jugaba un importante duelo.

Con 47 años de carrera artística, las historias de su vida que compartió entre canciones le dieron un toque íntimo al espectáculo, el cual tuvo un agradable toque de melancolía a causa de los recuerdos que trajo a los presentes el muy bien elegido y preparado setlist de esta gira sudamericana. 

Al más puro estilo chileno, las anécdotas siguieron durante la noche. Esta vez a cargo de un señor gitano que luego de reiterados gritos, Julio le dio la atención que buscaba y lo invitó a subir al escenario para poder saludarlo, oportunidad que el hombre no desperdició para conversar, besar y cantar con el astro español. Los gritos de las eufóricas señoras fueron inmediatos.

Tras este episodio, llegó la última parte del show que no decayó en energía y que estuvo marcada por los clásicos “De Niña a Mujer”, “Me va Me Va”, “La Nave del Olvido” y “La Vida sigue Igual”. Excelentes títulos para cerrar un esperado y pospuesto reencuentro de la leyenda española con el público nacional. 

Como dato, te contamos que antes de iniciar el concierto, Julio Iglesias impregnó las huellas de sus manos en para el Paseo de las Estrellas de Movistar Arena. Así nuevamente el cantante demuestra que él y Chile tienen una complicidad única y su vigencia se despliega de generación en generación.