Más de 50 amantes del vino disfrutaron de una entretenida comida de cinco tiempos en el restaurant Santabrasa de Alonso de Córdova, con cortes premium de carne y una atractiva variedad de cepas tintas de la viña Casa Silva. Los comensales vivieron una experiencia única de maridaje, gracias a los consejos del mejor sommelier de Chile, Marcelo Pino, quien además es embajador de la viña Colchagüina. Si bien, en el maridaje predominaron las cepas tintas, los fanáticos de las burbujas degustaron el Dominga Brut Rosé para acompañar tanto el plato de entrada como un exquisito postre de acaramelado de manzana. Todas las preparaciones fueron obras del chef Felipe Farías.

 

SOBRE VIÑA CASA SILVA

Situada en el corazón del Valle de Colchagua, Viña Casa Silva es un referente en la creación de vinos de alta calidad. La pasión y prolijidad con que la viña colchagüina elabora cada uno de sus productos, la ha llevado a ser una de las primeras en recibir la certificación del 100% de sus viñedos bajo el Código de Sustentabilidad de “Wines of Chile”.

Durante el 2016, obtiene el premio de “Mejor Viña del Año” en el Catad’Or Wine Awards Santiago de Chile y, según el ranking anual realizado por Vitis Magazine, es la viña chilena más premiada del siglo XXI.

Viña Casa Silva es reconocida por ser la principal productora de Carmenere en nuestro país. Su vasta lista de vinos refleja la experiencia en el rubro y la innovación a la que apuestan, haciendo del frescor característico de sus vinos, un gran diferenciador, tanto en mercados nacionales como internacionales.

Dentro de las paredes de la bodega más antigua del Valle de Colchagua, la viña desarrolla hace más de 120 años un proyecto familiar instaurador de nuevos parámetros, en donde vanguardia y tradición se unen con el objetivo de traspasar al mundo y a las futuras generaciones. Ese compromiso, orgullo y respeto por la tierra, la Familia Silva ha impregnado en cada uno de sus vinos y estilo de vida.

Dentro de las instalaciones, existe además un Hotel Boutique, Restaurant con vista a la Cordillera de Los Andes y a la cancha de polo, y un paisaje rodeado de viñedos que envuelven a los visitantes en una atmósfera única, que refleja el corazón y alma de Viña Casa Silva.