Sabores que nos unen: celebrando el Día de la Comida Chilena con maridajes que realzan la tradición
Este 15 de abril, la invitación es a redescubrir los sabores tradicionales a través de combinaciones que potencian lo mejor de nuestra cocina, resaltando ingredientes locales y preparaciones que forman parte de la identidad cultural del país.
La cocina chilena es mucho más que un conjunto de recetas; es una expresión viva de identidad, territorio y tradición. A través de sus preparaciones más emblemáticas, se transmiten historias que han viajado por generaciones, encontrando en la mesa un espacio de encuentro y conexión. En este contexto, el Día de la Cocina Chilena, que se celebra cada 15 de abril, surge como una oportunidad para reconectar con aquellos sabores que habitan en nuestra memoria colectiva.
En esta fecha, Casillero del Diablo invita a vivir una experiencia que trasciende el plato, integrando el vino como un elemento esencial para potenciar aromas, realzar texturas y descubrir nuevos matices en cada bocado de nuestra historia culinaria.
Javier Brzovic, jefe de Comunicaciones de Casillero del Diablo, destaca la profundidad de este vínculo: “Celebrar nuestra gastronomía es, ante todo, poner en valor las tradiciones y esos sabores que tienen el poder de reunirnos. El vino no es solo un acompañante, sino una herramienta para realzar cada preparación, transformando un almuerzo cotidiano en una experiencia sensorial completa y memorable”.
La invitación para este mes de abril es clara y cercana: volver a los sabores de siempre para redescubrirlos a través de maridajes que equilibran la herencia culinaria con el placer del presente. Porque cuando el vino adecuado se encuentra con la cocina chilena, cada mesa se convierte en una verdadera celebración.

Guía de maridajes: un viaje sensorial por la mesa chilena
Para conmemorar esta fecha, Casillero del Diablo propone un recorrido por clásicos de la gastronomía nacional junto a sus etiquetas más reconocidas:
Empanadas de pino / Cabernet Sauvignon: La estructura y carácter de este vino, con notas de frutas negras y sutiles toques especiados, acompañan la jugosidad del pino y la intensidad de la carne, logrando un equilibrio clásico.
Pastel de choclo / Carmenere: Un encuentro de suavidad. Sus taninos redondos y notas especiadas armonizan con el dulzor del maíz, realzando la calidez del plato.
Humitas / Sauvignon Blanc: Ideal para quienes buscan frescura. Su acidez vibrante y perfil frutal iluminan la simpleza del choclo y el aroma de la albahaca.
Cazuela de ave o vacuno / Chardonnay: Un vino versátil que, con su equilibrio y textura, acompaña la calidez del caldo y la nobleza de sus ingredientes.
Charquicán / Merlot: Su perfil amable y frutal complementa la textura del plato, integrándose con las notas del zapallo y la papa.
Mote con huesillo / Late Harvest: El cierre perfecto. Su dulzor equilibrado realza el almíbar y la fruta, entregando un final armónico.



